Una estructura ubicada a varios kilómetros de profundidad bajo el volcán Soufrière Hills, en la isla caribeña de Montserrat, despertó el interés de científicos de la Universidad de Oxford. El hallazgo fue identificado mediante el análisis de ondas sísmicas y podría corresponder a una zona con fluidos calientes y altamente salinos.
Los investigadores analizaron 7.112 llegadas de ondas P y 1.376 de ondas S asociadas a 1.039 eventos sísmicos registrados entre 1996 y 2007 por la red de estaciones del Observatorio Vulcanológico de Montserrat. A partir de la velocidad y el comportamiento de estas ondas, construyeron un modelo tridimensional del subsuelo del volcán.
Una de las principales anomalías apareció cerca del conducto central, con una extensión aproximada de entre uno y 1,5 kilómetros de ancho y ubicada a unos dos kilómetros de profundidad. De acuerdo con la interpretación científica, sus características son compatibles con la presencia de una posible salmuera magmática, es decir, un fluido extremadamente caliente y con una elevada concentración de sales.
El interés del hallazgo está relacionado con la capacidad de estos fluidos para transportar metales desde zonas profundas del sistema volcánico. Cuando las condiciones cambian y el fluido se enfría, algunos de esos materiales pueden depositarse y contribuir a la formación de estructuras minerales.
Sin embargo, los investigadores no aseguran que exista una mina bajo el volcán ni que los materiales puedan ser explotados comercialmente. Tampoco se ha establecido con precisión qué metales estarían presentes. El valor del descubrimiento es principalmente científico, pues permite comprender mejor cómo circulan los fluidos y cómo evolucionan los sistemas volcánicos.
El modelo también permitió identificar un núcleo de roca sólida, una zona de circulación de fluidos geotérmicos y una capa de arcilla cercana a la superficie que habría sido modificada por esos fluidos. Estas características ofrecen una visión más detallada de la estructura interna de Soufrière Hills, un volcán cuya actividad eruptiva más reciente se extendió durante años y tuvo su último episodio eruptivo en 2013.