Un caso médico ocurrido en Reino Unido permitió a un grupo de científicos reconstruir cómo una gemela transmitió células cancerosas a su hermana antes del nacimiento. Las bebés, llamadas Amelia y Amaya por sus padres, desarrollaron tumores en el rostro durante la gestación y fallecieron poco después de nacer, pese a los esfuerzos del equipo médico.
La situación fue detectada inicialmente en una ecografía por resonancia magnética fetal realizada cuando la madre tenía 33 semanas de embarazo. Los especialistas del Great Ormond Street Hospital identificaron una masa anormal en el rostro de una de las niñas y recomendaron adelantar el parto para intentar salvarlas. Sin embargo, después del nacimiento, los médicos encontraron tumores en ambas bebés.
Posteriormente, investigadores del Wellcome Sanger Institute analizaron muestras de tejidos obtenidas durante las autopsias, con el consentimiento de la familia, y estudiaron material genético de muestras tumorales y normales. Los resultados, publicados en la revista científica Nature Communications, indicaron que los tumores compartían un perfil genético que apuntaba a un origen común, descartando que las lesiones se hubieran desarrollado de manera independiente.
De acuerdo con el estudio, la enfermedad se habría originado en la primera gemela y algunas células tumorales habrían cruzado la placenta para llegar a su hermana. Los investigadores concluyeron que la transmisión ocurrió en un solo evento y estimaron que pudo producirse hacia el final del primer trimestre del embarazo.
El análisis también permitió establecer que el tumor inicial se desarrolló en el rostro de una de las niñas y que las células cancerosas se extendieron a otros órganos. En su hermana, la enfermedad también afectó las meninges, las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. El caso aporta información sobre una forma excepcional de transmisión de células cancerosas entre gemelas durante la gestación.


