Un joven de 26 años murió en China después de desarrollar rabia aproximadamente cuatro meses después de ser mordido por un zorro. El caso, publicado en la revista científica Frontiers in Medicine, llamó la atención de la comunidad médica porque los primeros síntomas fueron asociados con una posible lesión en la médula espinal, lo que retrasó la identificación de la enfermedad.
Según el reporte, el paciente fue mordido en la zona lumbar y no recibió profilaxis posexposición contra la rabia. Meses después, sufrió una caída de unos tres metros mientras trabajaba y, diez días más tarde, comenzó a perder fuerza en las piernas. Aunque inicialmente se sospechó de una lesión traumática, una resonancia magnética no confirmó esa hipótesis.
Su condición se agravó rápidamente y presentó parálisis progresiva, retención urinaria, estreñimiento y otras alteraciones neurológicas. Al ser trasladado al West China Hospital de la Universidad de Sichuan, los médicos revisaron sus antecedentes y encontraron el antecedente de la mordedura del zorro. El diagnóstico se confirmó mediante una prueba molecular que detectó el virus de la rabia en el líquido cefalorraquídeo. Pese a la atención médica, el joven falleció por fallo autonómico y respiratorio.
Los investigadores señalaron que se trató de rabia paralítica, una presentación menos frecuente que puede manifestarse con debilidad muscular y parálisis, sin los signos más conocidos de la forma clásica, como la hidrofobia y la agitación. Por eso, puede confundirse con otras enfermedades neurológicas y dificultar el diagnóstico oportuno.
El caso también resalta el riesgo de atribuir los síntomas a una primera explicación sin considerar otros antecedentes relevantes. La rabia tiene un periodo de incubación variable y, cuando aparecen los síntomas clínicos, es casi siempre mortal. Sin embargo, puede prevenirse si se actúa rápidamente después de una posible exposición.
La recomendación sanitaria es lavar la herida de inmediato con abundante agua y jabón durante al menos 15 minutos y acudir cuanto antes a un servicio de salud para que un profesional determine si se requiere vacunación y, según el caso, inmunoglobulina antirrábica. No se debe esperar a que aparezcan síntomas para buscar atención después de una mordedura o contacto de riesgo.


