El Manchester City fue declarado culpable de 114 de los 115 cargos relacionados con presuntos incumplimientos de las normas financieras de la Premier League, en un proceso que abarca nueve temporadas, entre 2009 y 2018. La comisión independiente concluyó que el club incurrió en infracciones relacionadas con la información financiera y otros aspectos de la normativa, mientras que la sanción todavía no ha sido definida.
Uno de los elementos centrales del fallo está relacionado con contratos comerciales que, según la comisión, fueron utilizados para inflar artificialmente los ingresos y reducir costos en más de 900 millones de libras durante el periodo investigado. El club también fue señalado por entregar información financiera incorrecta y por no cooperar plenamente con la investigación de la Premier League.
Manchester City ha negado las acusaciones y mantiene su intención de apelar el fallo. Mientras el proceso continúa, todavía no existe una sanción definitiva, por lo que permanecen abiertas distintas posibilidades dentro del ámbito de la Premier League, incluidas multas, deducciones de puntos y otras medidas disciplinarias.
La situación también genera interrogantes sobre una eventual participación del City en competiciones europeas. La licencia para disputar torneos de la UEFA se rige por un sistema independiente de los mecanismos disciplinarios de la Premier League. Según las normas de licencia de UEFA vigentes desde junio de 2026, los clubes que se clasifican deportivamente deben obtener una licencia expedida por su organismo licenciante nacional para poder participar en las competiciones europeas.
Las reglas de UEFA contemplan, además, controles financieros y mecanismos de sanción propios. Por ejemplo, el reglamento establece medidas frente a determinados incumplimientos de los requisitos de solvencia y permite que, dependiendo de las circunstancias, una infracción pueda incluso derivar en una exclusión de futuras competiciones.
El antecedente de 2020 también forma parte del debate. En febrero de ese año, UEFA había impuesto al Manchester City una exclusión de dos temporadas de sus competiciones y una multa de 30 millones de euros. Sin embargo, el Tribunal de Arbitraje Deportivo levantó la exclusión y redujo la multa a 10 millones de euros después de considerar que el club había incumplido su obligación de cooperación, pero que no se había demostrado que hubiera disfrazado financiación como aportes de patrocinio en los términos señalados por UEFA.
El nuevo caso es distinto porque corresponde a un procedimiento de la Premier League y se refiere a hechos ocurridos hace más de una década. Por ello, una eventual sanción deportiva en Inglaterra y las consecuencias sobre la licencia europea deben analizarse dentro de marcos regulatorios diferentes.
La incertidumbre aumentará si el Manchester City termina la temporada en puestos de clasificación para la Champions League y, al mismo tiempo, recibe una sanción doméstica que afecte su posición en la Premier League. En ese escenario, la aplicación de las normas de licencia de UEFA y las decisiones de los organismos correspondientes podrían convertirse en un nuevo frente del prolongado caso.
Por ahora, el club continúa compitiendo en Europa mientras avanza el proceso de apelación y se espera la definición de las sanciones en Inglaterra. La resolución final podría tener importantes consecuencias deportivas y económicas para el Manchester City, pero todavía no existe una decisión definitiva sobre el castigo que recibirá.

