Indignación generó el robo de la silla de ruedas especializada de Baby, una perrita senior con discapacidad que permanece bajo cuidados paliativos de The Pittie Party of Central Florida, en St. Cloud, Florida. El dispositivo fue sustraído el pasado 19 de agosto del porche de la vivienda donde recibe atención.
Baby depende de esta silla para desplazarse, salir al exterior y realizar sus necesidades. Debido a su condición, requiere un equipo específico que le brinde estabilidad y soporte, cuyo valor aproximado era de 800 dólares, incluido el envío.
La organización que cuida a la perrita expresó su rechazo por el robo y explicó que Baby había presentado durante años un deterioro progresivo de su equilibrio y movilidad. Tras diferentes exámenes, una prueba genética permitió identificar marcadores relacionados con la lipofuscinosis ceroidea neuronal NCL4A, una enfermedad neurológica hereditaria.
Ante la situación, la historia de Baby generó solidaridad entre usuarios de redes sociales y una organización consiguió un reemplazo para que la perrita pudiera recuperar la movilidad y continuar con sus cuidados.