Los bajos niveles de los recursos hídricos disponibles para la generación eléctrica comienzan a generar preocupación sobre la capacidad de respuesta del sistema energético colombiano. Uno de los puntos señalados es Hidroituango, la principal central hidroeléctrica operada por Empresas Públicas de Medellín (EPM), cuya generación se ha visto condicionada por la disminución de los aportes de agua.
La situación fue expuesta por el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, luego de una reunión sostenida en Barranquilla con el presidente de la República, en la que se analizaron las condiciones actuales del sistema energético y las medidas que podrían adoptarse frente a los menores niveles de los embalses.
Según explicó Gutiérrez, actualmente dos de las cuatro turbinas instaladas en Hidroituango se encuentran operando, debido a las condiciones del embalse. El mandatario indicó que esta situación ha reducido la participación de EPM en la generación nacional, pasando de aproximadamente 22 % en condiciones normales a cerca del 18 %.
Uno de los principales factores señalados son los bajos aportes hidráulicos. Gutiérrez explicó que, durante periodos anteriores de Fenómeno de El Niño, los caudales mínimos de referencia se ubicaban alrededor de los 450 metros cúbicos por segundo. Sin embargo, durante la semana anterior se habría registrado un caudal cercano a los 180 metros cúbicos por segundo, nivel que calificó como uno de los más bajos registrados históricamente.
Esta reducción en la disponibilidad de agua limita la capacidad de generación hidroeléctrica, debido a que las centrales dependen del volumen y del caudal disponible para mantener sus unidades de generación en operación bajo condiciones adecuadas.
Posible prolongación de las condiciones climáticas
De acuerdo con las estimaciones expuestas por el alcalde de Medellín, los efectos asociados al fenómeno climático podrían mantenerse hasta marzo de 2027. Aunque durante octubre, noviembre y diciembre podrían presentarse algunos periodos de lluvias, la recuperación de los niveles de los embalses dependerá de la cantidad y distribución de las precipitaciones.
La situación representa un desafío para el sistema energético, particularmente porque Colombia cuenta con una importante participación de la generación hidroeléctrica dentro de su matriz eléctrica. Una reducción prolongada de los aportes hídricos puede obligar a incrementar el uso de otras fuentes de generación para compensar la menor disponibilidad de energía hidráulica.
Ante este panorama, Gutiérrez planteó la necesidad de adoptar medidas de prevención y ahorro que permitan disminuir el consumo de agua, energía y gas, mientras las autoridades y las empresas del sector preparan estrategias para enfrentar un escenario de menores recursos hídricos.
Afinia suma otra preocupación para el sector
A las condiciones hidrológicas que afectan la generación de Hidroituango se suman las dificultades financieras que enfrenta Afinia, empresa filial de EPM encargada de la prestación del servicio de energía eléctrica en varios departamentos de la región Caribe.
Según explicó Gutiérrez, ambos problemas tienen características diferentes. Mientras Hidroituango enfrenta una reducción en los recursos hídricos disponibles para generar electricidad, Afinia atraviesa dificultades relacionadas con su situación financiera y operativa. Sin embargo, el alcalde señaló que ambos factores pueden terminar generando presiones adicionales sobre el sistema energético nacional.
Durante la reunión también se analizaron alternativas para fortalecer la gestión del consumo y garantizar la prestación del servicio, entre ellas la utilización de medidores prepago y el desarrollo de comunidades energéticas en determinadas zonas del país.
Estas medidas buscan mejorar la gestión de la demanda y generar mecanismos que permitan enfrentar eventuales dificultades en el suministro, especialmente en territorios donde existen problemas de acceso, pago o sostenibilidad del servicio.
Gobierno y empresas deberán coordinar acciones
El escenario plantea la necesidad de mantener una coordinación permanente entre el Gobierno Nacional, las empresas generadoras, los operadores de redes y los gobiernos territoriales.
La combinación de menores aportes hídricos y las dificultades financieras de algunos actores del sector constituye un escenario que requiere seguimiento, particularmente si las condiciones de sequía se prolongan durante los próximos meses.
Por ahora, las autoridades hacen énfasis en la necesidad de adoptar medidas de ahorro y preparación, mientras se monitorean los niveles de los embalses y el comportamiento de los caudales.
La evolución de las lluvias durante los próximos meses será un factor determinante para establecer si los niveles de los embalses pueden recuperarse y si las centrales hidroeléctricas, incluida Hidroituango, podrán aumentar progresivamente su capacidad de generación.
