La inflación de la zona euro aceleró su ritmo en septiembre de 2026 y alcanzó el 3,8 % interanual, frente al 3,2 % registrado en agosto, de acuerdo con la estimación preliminar publicada por Eurostat. El dato representa el nivel más alto desde septiembre de 2023 y refleja principalmente el fuerte incremento de los precios de la energía.
Según Eurostat, los precios de la energía aumentaron 18,8 % interanual en septiembre, frente al 14,3 % de agosto. Los servicios también aceleraron hasta el 3,2 %, mientras que los bienes industriales no energéticos registraron una variación del 1,1 %. La inflación que excluye energía, alimentos, alcohol y tabaco se ubicó en 2,5 %.
El repunte de los costos energéticos se produce en un contexto de tensiones geopolíticas y mayores precios de las materias primas. La evolución de la energía es uno de los principales factores que el Banco Central Europeo sigue vigilando debido a su posible impacto sobre los precios de otros bienes y servicios.
El aumento de la inflación también mantiene la atención sobre la política monetaria europea. El BCE elevó en septiembre sus tres principales tasas de interés en 25 puntos básicos, argumentando que el conflicto en Medio Oriente continúa generando presiones inflacionarias. Con ese ajuste, la tasa de depósito quedó en 2,50 %, la de refinanciación principal en 2,65 % y la facilidad marginal de crédito en 2,90 %.
En sus proyecciones de septiembre, el BCE estimó una inflación promedio de 3,0 % para 2026, antes de una reducción prevista a 2,5 % en 2027 y 2,1 % en 2028. El organismo señaló que el impacto del encarecimiento de la energía sería especialmente relevante durante el segundo semestre de 2026.
El nuevo dato de Eurostat será revisado con las cifras definitivas, cuya publicación está prevista para el 16 de octubre. Por ahora, el comportamiento de la inflación confirma el peso que los precios energéticos están teniendo sobre la evolución reciente del costo de vida en la zona euro.
